Si llevas un bar, cada noche cierras la caja con el TPV y entregas decenas de tickets al día sin pensarlo. Con la entrada en vigor de Verifactu, ese TPV pasa a tener nuevas reglas. En este artículo te explicamos por qué la hostelería está en el punto de mira, qué cambia exactamente en tu barra, desde cuándo te obliga y qué hacer para llegar a la fecha con tu TPV en regla y sin sustos.
Es la una y media de la madrugada. Manu acaba de echar el cierre de su cervecería de barrio. Le quedan los de siempre apurando la última caña, pero la barra ya está recogida. Antes de subir a casa le toca lo de cada noche: cuadrar la caja con el TPV.
Saca el ticket del cierre del día. Mira el efectivo del cajón. Repasa un par de comandas que anuló porque una mesa cambió el pedido a mitad de noche. Todo más o menos cuadra, como siempre.
Lo que Manu no sabe es que esa rutina está a punto de cambiar. Lleva semanas oyendo la palabra Verifactu, y alguien le ha dicho que tiene algo que ver con el TPV. Que a lo mejor el suyo «ya no vale». Y eso, en plena cuesta de mes, es lo último que le apetece oír.
Si tienes un bar y te pasa como a Manu, este artículo es para ti. Vamos a explicarte qué es Verifactu, por qué la hostelería es de los sectores que más mira Hacienda, qué cambia en tu barra y qué tienes que hacer para llegar a tiempo. Sin tecnicismos y sin agobios.
Empecemos por lo básico. Verifactu no es un impuesto nuevo ni una declaración más. Es una norma que regula cómo tienen que funcionar los programas y las cajas con los que se emiten tickets y facturas. Nace de la Ley Antifraude (Ley 11/2021) y se concreta en el Real Decreto 1007/2023.
Dicho en cristiano: Hacienda quiere que el sistema con el que cobras no se pueda manipular. Que ninguna venta se pueda borrar ni cambiar sin que quede rastro.
¿Y por qué la hostelería sale tanto en esta conversación? Por tres motivos muy concretos. Un bar emite cientos o miles de tickets al día. Se maneja mucho efectivo. Y, durante años, han existido programas que permitían quitar ventas a final de jornada para que la caja cuadrase con menos ingresos de los reales.
A esos programas se les llama software de doble uso, y son justo lo que esta norma quiere eliminar. Por eso la hostelería, junto con el comercio y los talleres, es uno de los sectores que Hacienda mira con más atención.
Que quede claro: esto no es una acusación. La inmensa mayoría de bares trabajan de forma honrada. Pero como sector ha estado señalado, conviene que el tuyo llegue a la fecha con todo en orden y sin dudas.
Aquí está la clave para un bar: la norma habla de los sistemas informáticos con los que se factura, y tu TPV es exactamente eso.
Da igual que sea una caja táctil, un programa en una tablet o el datáfono que imprime el comprobante. Si la máquina con la que cobras genera el ticket, para Hacienda es un sistema informático de facturación, y entra de lleno en Verifactu.
Y sí, los tickets cuentan. Mucha gente cree que Verifactu va solo de las facturas grandes con todos los datos del cliente. No es así. El ticket que entregas en la barra es, en lenguaje fiscal, una factura simplificada. Y la Agencia Tributaria ha confirmado que las facturas simplificadas también entran en la norma y tendrán que llevar un código QR.
Así que la pregunta de Manu, «¿mi TPV ya no vale?», es la pregunta correcta. La respuesta depende de si ese TPV está preparado para cumplir Verifactu o no.
Vamos a lo concreto, a lo que vas a notar de verdad detrás de la barra.
Hoy, cuando una mesa cambia el pedido o te equivocas al ticar, anulas la comanda y haces otra. Al final del turno, cuadras la caja ajustando lo que haga falta. Es lo normal, lo que se ha hecho siempre.
Con Verifactu, eso cambia en tres cosas.
Primero, cada ticket llevará un código QR impreso. Todos. No solo las facturas, también el ticket de la caña y el pincho.
Segundo, no podrás borrar una venta sin dejar rastro. Si tienes que anular o corregir algo, el sistema lo registra. La corrección sigue siendo posible, pero a través de una factura rectificativa que queda guardada. Ya no es «lo quito y a otra cosa». Esa es justo la idea de la norma: que todo deje huella.
Tercero, esos registros se conservan en digital. El papel del ticket se borra, cualquiera que haya rebuscado en el cajón de los albaranes lo sabe. Lo que cuenta a partir de ahora es el registro que guarda el sistema, no el papelito.
En el fondo, tu forma de llevar la barra es la misma. Lo que cambia es que la caja con la que cobras lleva ahora una especie de libro de cuentas que no se puede tachar.
Sí, sobre todo cambia la fecha. Y conviene saberla bien, porque los plazos se han movido más de una vez.
La obligación llega en dos momentos según cómo esté constituido tu negocio. Lo fija el Real Decreto-ley 15/2025, que en diciembre de 2025 amplió un año los plazos anteriores.
Si tu bar es una sociedad, una SL que tributa por el Impuesto sobre Sociedades, tu fecha límite es el 1 de enero de 2027.
Si llevas el bar como autónomo, es decir, tributas por el IRPF, tu fecha es el 1 de julio de 2027.
No hay excepción por tamaño. Que tengas una cervecería pequeña con dos camareros no te deja fuera. La norma mira cómo facturas, no cuánto.
Y 2026, el año en el que estamos, es un periodo de transición para ir probando. Pero la obligación de verdad llega en esas dos fechas de 2027. Ojo si vas a abrir un local nuevo: deberás cumplir desde la fecha que te corresponda, sin periodo de gracia.
Esta es una duda muy de hostelería, y tiene buena respuesta.
Verifactu admite dos formas de cumplir. En la modalidad que envía los datos, el sistema remite cada venta a la Agencia Tributaria en tiempo real, según la vas haciendo. En la otra modalidad, el sistema guarda cada venta de forma segura, firmada y encadenada, y queda a disposición de Hacienda por si la pide.
¿Por qué te importa esto en un bar? Porque no todos los locales tienen una conexión estable, sobre todo en barras con mucho trasiego o en sótanos sin buena cobertura.
La buena noticia es que la mayoría de sistemas preparados funcionan aunque se caiga el internet. Registran la venta en local en el momento, y cuando vuelve la conexión, sincronizan. No tienes que parar de cobrar porque se haya ido el wifi.
Si tu conexión es buena, la modalidad en tiempo real es la más cómoda: la configuras una vez y te olvidas. Si tienes cortes frecuentes, la otra opción te da más margen. Tu gestoría o tu proveedor te ayudarán a elegir la que mejor te encaje.
Te lo cuento sin dramatizar, pero sin esconderlo.
Usar un TPV que no cumpla a partir de tu fecha puede acarrear sanciones. La Ley General Tributaria, en su artículo 201 bis, contempla multas de hasta 50.000 euros por cada año en el que uses un sistema no homologado. Para el fabricante del programa que no cumpla, hasta 150.000 euros.
Dos matices para que no te agobies de más.
Uno: esas multas se aplican desde tu fecha de obligación, no antes. Hasta ese día no hay infracción por este motivo. No hay sanción retroactiva por lo que hagas hoy.
Dos: en hostelería el riesgo no es solo la multa directa. Es que tus ventas quedan totalmente trazadas, y Hacienda cruza datos. Si lo que compras a tus proveedores no encaja con lo que vende tu TPV, o si la caja no cuadra con el banco, esas diferencias tendrás que poder explicarlas. Verifactu no castiga el error puntual. Lo que complica es no poder demostrar qué pasó.
Y hay un detalle nuevo: como tus clientes pueden escanear el QR para comprobar que la venta está registrada, un ticket sin QR a partir de la fecha canta mucho. El cliente se convierte, sin querer, en un control más.
La conclusión no es asustarse. Es llegar a la fecha con el TPV en regla y los números coherentes.
La buena noticia es que tienes margen y los pasos son pocos.
Lo primero, habla con tu proveedor de TPV. Pregúntale directamente si tu equipo va a estar adaptado a Verifactu y pídele la declaración responsable, que es el documento con el que el fabricante certifica que cumple. Ojo, no es un sello de Hacienda, es una declaración del propio fabricante bajo su responsabilidad. Guárdala por si te la piden.
Lo segundo, aprovecha 2026 para cambiar con calma si tu TPV no va a cumplir. Migrar ahora, con tiempo para hacer pruebas y formar al equipo, es mucho mejor que hacerlo a la carrera cuando todos los bares intenten lo mismo a la vez.
Lo tercero, forma a tu personal en lo que cambia: cómo se hace una devolución, cómo se anula bien una comanda, qué es una factura rectificativa. Son cuatro cosas, pero conviene que las sepa quien está en la barra.
Lo cuarto, no confundas Verifactu con la factura electrónica obligatoria entre empresas. Son dos normas distintas. Verifactu va de cómo funciona tu TPV. La factura electrónica entre empresas, de la Ley Crea y Crece, va del formato en el que envías facturas a otras empresas.
Y lo quinto, apóyate en tu gestoría. Es quien mejor sabe qué fecha te aplica y qué necesitas según tu caso. Está de tu lado en esto.
Llegados aquí, lo lógico es que pienses: vale, lo entiendo, pero yo lo que quiero es seguir poniendo cañas y que el tema del registro, el QR y todo eso se resuelva solo.
Esa es la idea detrás de Paykit. Es un datáfono con su propio software de facturación, ya preparado para cumplir con Verifactu.
Cuando cobras una consumición, registras el importe y la forma de pago en el terminal. Paykit genera el ticket de esa venta, con su código QR y su registro, y lo envía automáticamente a tu gestoría, en orden.
Tú sigues con lo tuyo, la barra y la clientela. El sistema se encarga de que cada cobro quede registrado como pide la norma y de que tu gestoría lo reciba todo al momento, sin perseguirte a final de mes.
Y lo hace sin cambiar de banco. Funciona junto a la entidad que ya tienes.
Cuando llegue tu fecha, en enero o en julio de 2027, no tendrás que correr a última hora. Ya estará listo.
→ Descubre cómo funciona el datáfono de Paykit
Este artículo tiene carácter informativo y se basa en la normativa española vigente a fecha de junio de 2026: Ley 11/2021, Real Decreto 1007/2023, Orden HAC/1177/2024, Real Decreto-ley 15/2025 y artículo 201 bis de la Ley General Tributaria. Los plazos y requisitos de Verifactu han cambiado en el pasado y pueden volver a ajustarse. En País Vasco y Navarra se aplica el sistema foral TicketBAI. Las circunstancias de cada negocio son distintas. Consulta con tu gestor o asesor fiscal para saber exactamente qué te aplica.